TRILOGÍA SOBRE LAS PALOMAS

TRILOGÍA SOBRE LAS PALOMAS

 

Sobre las palomas I (La belleza)

 

No puedo escribir lindo

Ni puedo estar linda

Porque cuando salgo a la calle no veo nada lindo

 

Lindas  para mi son las palomas

pero a nadie le gustan

porque son plaga

 

A mi me gustan las plagas de pájaros feos

grises, con verrugas y alas rotas

que se bañan en el agua podrida de la zanja

en el cordón de la vereda

 

¡Ay las palomas!

que comen basura y colillas de cigarros

que vuelan y hacen equilibrio en los cables

que  juntan ramitas para los nidos

que se aman gimiendo en balcones

que se cagan en la gente

 

Me gustan

y sé mucho sobre palomas

las de mi barrio paran en la plaza

y ni las cotorras le copan la parada

Saben que cuando el auto está muy cerca

es momento de volar

Aunque a veces les falle el calculo

y queden estampadas en el asfalto

recordándonos la muerte cada día

 

Por eso, es obvio que no puedo escribir lindo

ni estar linda

porque cuando salgo a la calle no encuentro nada lindo

porque me gustan, por ejemplo

las palomas

 

Yo no puedo escribir sobre el ruiseñor

de voz  melodiosa que suaviza el aire

Su vuelo acompasado es una bailarina

que dibuja las alturas de su canto

etc, etc, etc…

 

 

Sobre las palomas II  (El vuelo)

 

 

De repente una paloma

se paró en la baranda del balcón

Todxs dejamos de hacer

lo que estábamos haciendo

 

Empujó para adentro

el silencio que traía bajo las alas

Apagó el sonido seco

de la lengua rasposa en el pelaje

Se llevó el vibrante ronroneo

y la tibieza de sentirlo en mi falda

 

Bajé la música y la miré fijo

imitando a mis gatxs

 

Ella se movía muy distendida

por la baranda del balcón

hasta que se sentó en una esquina

y se quedó muy tranquila acicalándose

con el pico entretejiendo su plumaje violeta

tan segura de su equilibrio

tan despreocupada

 

Cuando se fue volando,

como haciendo alarde de su libertad

nos sentimos solxs e inútiles

 

Cuando se fue esa paloma fue algo muy triste

todxs volvimos a hacer

lo que estábamos haciendo

 

Sobre las palomas III (La muerte)

 

Pude ver desde mi escritorio

chispas de luz en la pared

cuando entró el sol por las rendijas de la persiana

Pero no pude verlas como algo hermoso

ni  siquiera como una bonita decoración pasajera

porque hacía demasiado calor

y todo lo que tuviese que ver con el sol

no me conmovía para bien

 

Esa tarde por culpa del silencio

escuché más triste y filoso que nunca

el llanto estéril de mi gato

Potenciado por su cara de frustración

el maullido dirigido a esa paloma parecía tan torpe

que dudé de felinidad de mi gato de balcón

 

Habrá sido la conjunción del calor y las flores

lo que me hizo dormir la siesta

más de lo que me convenía

 

Cuando desperté algo confundida

descubrí la abominable escena

ahí donde antes dibujaba la luz:

Las paredes salpicadas de sangre y plumas

gravitaban chorreantes líneas hacia suelo

señalando el cadáver de la paloma

 

Jacqui Casais

Me tengo harta 2016

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